Capítulo 82.- El cambio cultural
El clímax de recuperación de la decadencia que se produjo durante el reinado de Carlos III (1759-1788) afectó de modo primordial al campo de la cultura,pues los intelectuales percibieron que España había seguido desde la Contrarreforma un camino diferente al del resto de Europa,y que eso nos había supuesto inferioridad.Por eso iniciaron un contacto más estrecho con los principales focos de la cultura europea,sin rechazar lo español,pero acondicionando los valores de la tradición española con el nuevo espíritu ilustrado.Esto produjo un brillo especial de la cultura española,renaciendo las artes plásticas,especialmente la arquitectura,bajo el impulso de la Academia de San Fernando y de arquitectos como Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva,a quienes debe Madrid sus mejores monumentos,pues en el siglo XVIII se construyeron en Madrid el Museo del Prado,el Palacio Real,las residencias reales de La Granja y Aranjuez y los palacetes adjuntos al Escorial;dejando también el Neoclasicismo su huella en otras ciudades.
La pintura no produjo grandes figuras,pero se intentó fomentarla,pues la Corte invitó a pintores extranjeros como Giovanni Battista Tiépolo y Anton Raphael Mengs.Sin olvidarnos de que es el siglo de Francisco de Goya (1746-1828).
Se estimuló la música,especialmente la ópera,para la que se construyó el teatro de los Caños del Peral.
En literatura no hubo grandes obras ni autores,pero sí normas y criterios,y una reacción que tendió a revivificar lo mejor de la tradición,con escritores como Cadalso,Jovellanos,Meléndez Valdés,Moratín,Forner y Ramón de la Cruz.
Se aceptó el programa del despotismo ilustrado sin traumas en la convivencia nacional,pero a partir de la consolidación de la Revolución francesa (1790) se produjo una lucha ideológica durante el reinado de Carlos IV y su primer ministro Manuel Godoy.Los ideales de la Revolución francesa produjeron pues una radicalización en la opinión pública,comenzando los jóvenes a hablar de libertad y revolución,mientras ilustrados como Floridablanca se desplazaron a posturas conservadoras.Existió por tanto un radicalismo revolucionario de tipo jacobino,y un tradicionalismo a ultranza;con posturas antagónicas entre liberales y absolutistas,que alcanzaron expresión violenta en 1808,y luchas fratricidas durante el siglo XIX.Se rompió por tanto la unidad ideológica,sobre todo durante la Guerra de la Independencia,que permitió la emancipación de las colonias americanas en 1810.Los tradicionalistas (Menéndez Pelayo) vieron en el siglo XVIII una traición a las esencias nacionales,mientras los liberales vieron en el espíritu ilustrado un intento de renovar la cultura española.
Si pensamos en la influencia europea la más notable fue desde luego la francesa,que había alcanzado su hegemonía con Luis XIV (1638-1715),y fue favorecida por Felipe V (1683-1746).La Enciclopedia,Rousseau y Montesquieu,el jansenismo y los fisiócratas dejaron honda huella en España,pero a su lado hay que colocar el pensamiento inglés de Locke,el liberalismo económico de Adam Smith,el científico de Bacon,la poesía de Pope y Young,las ideas jurídicas de Beccaria y las pedagógicas de Pestalozzi.Francia e Inglaterra compartieron pues su predominio con Italia,ya que el neoclasicismo nos vino también de preceptistas italianos,Ignacio de Luzán conoció a Giambbatista Vico en Nápoles,y Muratori (1672-1750),Metastasio (1698-1782),Goldoni (1707-1793) y Alfieri (1749-1803) influyeron directamente en autores españoles.A partir del matrimonio de Felipe V con Isabel de Farnesio la Corte española se llenó de italianos:el ministro Alberoni (1664-1752),el cantante Carlos Broschi Farinerlli (1705-1782),los músicos Luis Bocherini (1743-1805) y Domenico Scarlatti (1685-1757).En política:Bernardo Tanucci (1698-1783),Jerónimo Grimaldi (1720-1786),Leopoldo di Gregorio,marqués de Squilace (1741-1785).
Lo más característico de la Ilustración española fue la tendencia a socializar la cultura;se volvió un poco la espalda a la tradición humanista y se buscó un cambio de las estructuras sociales,fomentándose la agricultura y las nuevas técnicas,desarrollándose la industria y expandiéndose el comercio.Madrid dejó de ser centro único de actividad cultural,y el siglo fue encrucijada entre lo nuevo y lo viejo,lo extranjero y lo nacional,lo aristocrático y lo popular,lo eclesiástico y lo laico,la filosofía utilitaria y reformadora y la artificialidad del academicismo.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
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