sábado, 28 de febrero de 2009

Noluntad y misticismo de Juan Domínguez Berrueta

Capítulo 125.- Noluntad y misticismo de Juan Domínguez Berrueta

Juan Domínguez Berrueta (1866-1959),al que conocí en Salamanca durante mis estudios de Filosofía y Letras,se entronca en la misma corriente de inspiración bergsoniana.Nació y murió en Salamanca,de la que fue un admirable cronista oficial.Tuvo una larga vida durante la que combinó sus actividades de profesor de ciencias,dotado de una auténtica vocación filosófica,y de padre de familia numerosa.Sin embargo desde su portus quetis a orillas del río Tormes mantuvo relaciones con gran cantidad de corresponsales y visitantes,como Maurice Legendre,Jacques Chevalier,Henri Bergson,Joan Maragall y Bernt Borchgrevink Groenvold.Fue también músico,ideó un órgano nuevo y escribió un tratado de la gama,así como una Teoría física de la música.Matemático,físico,químico y biógrafo muy estimado,publicó más de una docena de obras metafísicas o religiosas.Y su vida entera estuvo animada por una intensa vida interior,orientada por un catolicismo abierto,de inspiración agustiniana y franciscana,begsoniana por naturaleza,alejada de todo integrismo.
Rechazó pues,desde su juventud,el exceso de cientifismo,incapaz según él de captar con sus esquemas exclusivamente cuantitativos la fina contextura de lo real.Sin despreciar de ningún modo los procedimientos lógicos y discursivos,perfectamente válidos para el mundo espacial,Juan Domínguez Berrueta,que había escuchado con fervor la lección de Henri Bergson,le pide a la intuición que le descubra,sub specie durationis,algunos de los aspectos más profundos del misterio cósmico,humano y divino.”La filosofía no debe ser un análisis,que se reduzca a expresar una cosa en función de lo que no es.No debe colocarse fuera del objeto,sino en su interior,por intuición,por simpatía intelectual,por coincidir con él en lo que tiene de inexpresable”.Lejos del logicismo,del vitalismo o del afectismo,la filosofía del conocimiento toma pues en Juan Domínguez Berruela el aspecto de un racionalismo espiritualista y axiológico,sometido a la transcendencia.
Dentro pues de esta perspectiva teísta,la mayéutica propuesta por Juan Domínguez Berruela es la de una tradición espiritual muchas veces milenaria:el silencio y el recogimiento de los que habla Joseph Rassam en Le silence comme introduction à la mètaphysique.Silencio y recogimiento mediante los que nos disponemos a escuchar la voz de Dios.Y en este sentido será indispensable una ética de la voluntad,que consista sobre todo en realizar en nosotros una noluntad estricta,gracias a la cual aniquilaremos nuestra propia voluntad para que la voluntad divina colme por completo el vacío resultante.Así pues el personalismo de Juan Domínguez Berrueta desemboca en una mística muy ortodoxa,pero muy amplia en cuanto a su acepción;la sabiduría de los montañeses del Pueblo de la Sombra,descrita con dilección,está hecha de humildad,de fe ingenua y de amor activo hacia el prójimo.”El filósofo de la Sombra,en el olvido de sí mismo,siente la posesión de la voluntad del vivir.Vive alerta contra el exclusivismo de la soberbia de la vida,y por eso goza de una juventud perdurable.Ha escondido su personalidad,renunciando a sí mismo,en máxima divina;es,vive y se mueve en el Ser,es un yo en el no-yo.Ha hecho una adaptación de la vida a su uso,que es la suprema elegancia del vivir.El genio es la noluntad,fórmula definitiva de la paciencia,de la negación,no suicida sino creadora del verdadero yo”.Y Juan Domínguez Berrueta,que analizó sabiamente los grados de ascensión mística,según el modelo de San Agustín,Santa Teresa de Jesús,San Juan de la Cruz,fray Juan de los Ángeles,el cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros o fray Luis de León,insiste en el carácter hiperactivo de la mística auténtica,ajena a todo abandono perezoso o pseudoquietista.”La ascensión a la montaña de la Sombras y del Silencio liberaba de la mentida convención de los sentidos a que están habituadas las gentes del resto del mundo.Y preparaba al espíritu,en un excelsior de purificación,para oir la belleza que la naturaleza vertía en los aldeanos,hablándoles en el lenguaje tácito que Dios puso en el silencio y en la sombra de las cosas”.
El mensaje de Juan Domínguez Berrueta ha desbordado pues ampliamente las fronteras de España.Y André Lebois,presidente de la Sociedad de Poetas franceses,vió en él al mejor de los pensadores españoles contemporáneos.Y se puede decir que es quien mejor ha sabido vivir,en lo cotidiano de una existencia retirada y modesta,sus convicciones ascéticas,filantrópicas y religiosas.
Obras:La cientificomanía (Madrid,1895);La alegría de pensar (Madrid,1902);La Canción de la Sombra:un cuento y una filosofía (Madrid,1911);La noluntad (Madrid,1925);Sofrosine (Madrid,1925);Fray Juan de los Ángeles (Madrid,1928);Cisneros (Madrid,1929);San Juan de la Cruz (Madrid,1930);Sainte Thérése et la vie mystique (París,1934);Del alma de las cosas (Salamanca,1935);Defensa de Castilla (Madrid,1939);Isabel de Castilla (Madrid,1939);Filosofía mística española (Madrid,1947) y Una vida por dentro (Madrid,1856).

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