domingo, 30 de noviembre de 2008

La idea del príncipe cristiano

Capítulo 56.- La idea del príncipe cristiano

La literatura política sobre el príncipe cristiano comenzó en la edad media con los tratados De regimene principum y los libros derivados de ellos,entre ellos el Vergel de príncipes de Rodrigo Sánchez de Arévalo y el Speculum principum de Pedro Belluga.En el Renacimiento proliferaron también los tratados políticos sobre la educación de príncipes y reyes,que constituyeron parte importante en las preocupaciones políticas de los erasmistas:entre los que podemos citar El espejo del príncipe cristiano de Francisco de Monzón,el De regni Regisque institutione de Sebastián Fox Morcillo y la Institución de un rey cristiano colegida principalmente de la Santa Escritura y de los Sagrados doctores de Felipe de la Torre.También se ocuparon de este tema El príncipe de Maquiavelo y la reacción antimaquiavelista,siendo este tema clave de la teoría del Estado de la Contrarreforma.Es frecuente la afirmación de que el Príncipe es el alma del pueblo,tratando también del óptimo Príncipe Política de Dios,gobierno de Cristo de Quevedo.El tema sigue preocupando en el Renacimiento,no ya sólo como ejemplaridad moral,sino también como técnica y arte.Fue en la imagen del Príncipe maquiavélico donde se introdujo el arte político como forma de gobernar el Estado,y en ella el Príncipe olvidaba ya su salvación personal para subordinarlo a su fin político.
Los escritores españoles consideraron que eso era una impiedad que perjudicaba al Príncipe como gobernante,y defendieron que el Príncipe debe poseer virtud en cuanto persona pública,siendo una de sus funciones hacer virtuosos a sus súbditos y a la sociedad que regían.Sabido es que subordinaban la política a la ética,surgiendo el tacitismo sin romper con los panteamientos escolástico,recordándonos que ya Santo Tomás de Aquino habló del ars gubernativa.No aceptan que el Príncipe tenga que ser malo para adaptarse a la maldad del ambiente,pero tampoco predican la bondad del género humano;admiten por eso que el Príncipe debe conocer la malicia humana,armándose del arte político para vencerla.Y Francisco Garau,en El sabio instruido de la naturaleza (1677),dijo textualmente:”El Príncipe con las armas es uno;con las artes es un Reino”.
El autor español más importante de esta idea fue Diego Saavedra Fajardo (1584-1648),que nació en la hacienda familiar próxima a Algezares (Murcia),fue bautizado el 6.5.1584,cursó jurisprudencia y cánones en Salamanca,graduándose de Bachiller en abril de 1606,y marchando a Roma ese año como familiar y notario del cardenal Gaspar de Borja,embajador de España en la Corte pontificia.En julio de 1617 fue nombrado canónigo de Santiago.Hasta 1523 estuvo ocupado en los negocios de la embajada de Roma,y temporalmente en los de los Virreinatos de Nápoles y Sicilia.En 1621 y 1623 asistió a los cónclaves en que fueron elegidos papas Gregorio XV y Urbano VIII,y a finales de 1623 fue nombrado procurador y solicitador de S.M. en la corte romana.En 1633 se trasladó a Milán para recoger sus credenciales de enviado a la Corte alemana,y en 1625 se le otorgó el título de Consejero de Indias.En junio de 1643 fue uno de los plenipotenciarios que negociaron en Münster el fin de la guerra de los Treinta Años.Regresó a España en 1646,fijó su residencia en Madrid,y en Madrid murió el 13.8.1648.El libro que más fama le dio fue Idea de un príncipe político-cristiano representada en cien empresas (Munich,1640),pero inspirándose en los Emblemata política (1618) de Jacobo Brock Augermount escribió también Corona gótica,castellana y austriaca (Münster,1645),República literaria (inédita),Introducción a la política y razón de estado del Rey Católico don Fernando (inédita también),y el folleto Locuras de Europa.Es antimaquiavélico,y en todas sus obras hay un tono de moderación y equilibrio.
El género de las empresas tuvo gran éxito en España,en obras como Emblemas morales (1589) de Juan Orozco y Covarrubias y los Emblemas moralizados (1599) de Hernando de Soto.Por lo que Saavedra Fajardo utilizó también las empresas para tratar de la educación del Príncipe,demostrando su experiencia vivida y el carácter platónico y ejemplarizante de su pensamiento.
Las virtudes morales del Príncipe cristiano fueron pues tema fundamental en todos los tratadistas políticos españoles del siglo XVII,que insisten en la prohibición de mentir,aunque aceptan la disimulación.También prestaron atención a la justicia,distinguiendo la conmutativa (relaciones de los ciudadanos o partes del reino) y la distributiva (relacione entre el todo y las partes).Primando en ambas la igualdad ante la ley,y debiendo ser también el Príncipe liberal y buen administrador,imagen de Dios.

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